Partes de la flor: estructura y función de cada elemento

Ilustración de una flor en corte transversal mostrando sus partes reproductivas y estructurales

 

Una flor rara vez es solo algo bonito. Cada pétalo, cada filamento diminuto en su interior, cada parte que normalmente pasa desapercibida, está ahí cumpliendo una función muy concreta dentro de uno de los procesos más elegantes de la naturaleza: la reproducción de las plantas con flor.

Vamos a recorrerla de fuera hacia dentro, como si la estuviéramos desmontando capa por capa, para entender qué hace exactamente cada una de sus partes.

 

El cáliz, la primera capa de protección

Lo primero que encontramos, en el exterior de la flor, es el cáliz, formado por un conjunto de hojas modificadas llamadas sépalos. Su función principal es proteger el resto de la flor mientras todavía es un capullo cerrado, antes de abrirse. En muchas especies los sépalos son verdes y pasan completamente inadvertidos una vez la flor se ha abierto, aunque en otras pueden ser tan vistosos como los propios pétalos.

 

La corola, lo que normalmente llamamos «la flor»

Justo dentro del cáliz está la corola, formada por los pétalos, que es la parte que la mayoría de la gente identifica como «la flor» propiamente dicha. Su color, su forma y a veces su olor no son un capricho estético de la naturaleza, son una estrategia publicitaria dirigida a polinizadores como abejas, mariposas o colibrís. Cuanto más llamativa la corola, mayor es la probabilidad de atraer visitantes que ayuden a transportar el polen.

Juntos, el cáliz y la corola forman lo que se conoce como el perianto, la envoltura no reproductiva de la flor.

 

El androceo, la parte masculina

A partir de aquí entramos en el territorio reproductivo de la flor. El androceo es el conjunto de estambres, y cada estambre se compone de dos partes: un filamento delgado que sirve de soporte, y la antera en su extremo, que es donde realmente ocurre la acción. Dentro de las anteras se forman los granos de polen, cada uno conteniendo los gametos masculinos de la planta.

La producción de polen no es un proceso cualquiera: se forma mediante meiosis, el mismo tipo de división celular que en los animales da lugar a óvulos y espermatozoides, reduciendo a la mitad el número de cromosomas y generando variabilidad genética entre los descendientes de la planta.

 

El gineceo, la parte femenina

El gineceo, también llamado pistilo, ocupa normalmente el centro de la flor y está formado por uno o varios carpelos. Cada carpelo se divide en tres partes claramente diferenciadas. El estigma, en la parte más alta, es la superficie pegajosa donde se deposita el polen al llegar. El estilo es el tubo a través del cual el polen, una vez germinado, viajará hacia abajo. Y el ovario, en la base, es donde se encuentran los óvulos que serán fecundados.

 

El recorrido del polen, paso a paso

Una vez que un grano de polen llega al estigma, germina y forma una estructura llamada tubo polínico, que crece a través del estilo hasta alcanzar el ovario. Es un trayecto sorprendentemente largo si lo medimos a escala microscópica, y el tubo polínico tiene que crecer dirigido con una precisión notable hasta encontrar exactamente el óvulo correcto.

Cuando finalmente lo alcanza, el gameto masculino transportado dentro del tubo se fusiona con el óvulo, dando lugar a un cigoto. A partir de ahí, el óvulo fecundado se convierte en semilla, y el ovario que lo contenía se transforma en fruto, protegiendo esa semilla mientras se desarrolla.

 

Flores que lo tienen todo y flores que no

No todas las flores tienen las cuatro partes que hemos descrito. Las que sí las tienen, con cáliz, corola, androceo y gineceo presentes, se llaman flores completas. Cuando falta alguna de ellas se llaman incompletas, y cuando carecen de cáliz o corola se denominan desnudas.

También existe una distinción importante según si una flor tiene tanto estambres como pistilo, en cuyo caso se llama hermafrodita o perfecta, o solo uno de los dos, en cuyo caso se llama unisexual. En estos últimos casos hace falta que existan flores masculinas y femeninas, a veces incluso en plantas distintas, para que pueda completarse la fecundación.

 

Preguntas frecuentes sobre las partes de la flor

 

¿Por qué algunas flores no tienen olor?

El olor es otra estrategia para atraer polinizadores, pero no todas las plantas dependen de insectos voladores para polinizarse. Las plantas polinizadas por el viento, como muchas hierbas y gramíneas, no necesitan invertir energía en producir aromas ni colores llamativos, ya que no necesitan atraer a nadie.

 

¿Qué diferencia hay entre polinización y fecundación?

La polinización es simplemente el transporte del polen desde la antera hasta el estigma, ya sea por viento, agua o un polinizador animal. La fecundación es el paso posterior, cuando el gameto masculino del polen germinado se une finalmente con el óvulo dentro del ovario. Puede haber polinización sin que llegue a producirse fecundación.

 

¿Todas las plantas tienen flores?

No. Solo las angiospermas, el grupo de plantas con flor, producen flores propiamente dichas. Las gimnospermas, como los pinos, se reproducen mediante conos en lugar de flores, y otros grupos de plantas, como los helechos, se reproducen mediante esporas sin necesidad de flores ni semillas.

La próxima vez que veas una flor, quizá la mires de otra forma. Detrás de cada color y cada forma hay una maquinaria reproductiva extraordinariamente precisa, construida durante millones de años de evolución junto a los insectos y animales que la polinizan.