
En algún lugar de tu cerebro, en este preciso instante, miles de millones de células diminutas están intercambiando señales eléctricas para que puedas leer estas palabras y entenderlas. Esas células se llaman neuronas, y son probablemente la pieza más fascinante de toda la biología humana. Sin ellas no habría pensamiento, ni movimiento, ni memoria, ni la sensación de estar leyendo esto ahora mismo.
Lo curioso es que una neurona, vista de forma aislada, no piensa nada. Es solo una célula especializada en hacer una cosa muy concreta: recibir una señal, procesarla y transmitirla a otra célula. La magia del cerebro no está en la neurona individual, sino en la red descomunal que forman entre todas, unos 86.000 millones de neuronas conectadas entre sí de formas que todavía no terminamos de comprender del todo.
Las partes de una neurona
Para entender cómo funciona una neurona ayuda imaginarla como una especie de árbol con raíces en un extremo y una rama larga que se extiende hacia otra célula en el otro. Cada parte tiene una función muy concreta dentro de ese proceso de comunicación.
El soma o cuerpo celular
El soma es el centro de operaciones de la neurona. Contiene el núcleo, con el ADN de la célula, y el resto de orgánulos habituales como las mitocondrias o el retículo endoplasmático, que mantienen viva a la célula y le permiten fabricar las proteínas que necesita para funcionar. Aquí es donde se integran las señales que llegan desde las dendritas antes de decidir si se genera o no un impulso nervioso.
Las dendritas
Las dendritas son las ramificaciones que salen del soma, normalmente cortas y muy numerosas, formando algo parecido a las raíces de un árbol. Su función es recibir las señales que llegan desde otras neuronas. Una sola neurona puede tener miles de dendritas, lo que le permite recibir información de muchísimas células distintas al mismo tiempo.
El axón
El axón es la parte más característica y a menudo la más larga de la neurona. Es una prolongación fina que sale del soma en dirección contraria a las dendritas, y su función es transportar la señal eléctrica generada por la neurona hacia su destino, que puede ser otra neurona, una fibra muscular o una glándula. Algunos axones son extremadamente largos: los que controlan los músculos del pie pueden medir más de un metro en una persona adulta, partiendo desde la médula espinal.
La vaina de mielina
Muchos axones están recubiertos por una sustancia grasa llamada mielina, organizada en segmentos separados por pequeños huecos llamados nódulos de Ranvier. La mielina actúa como un aislante que acelera enormemente la velocidad de transmisión del impulso nervioso, de forma parecida a como el aislante de un cable eléctrico mejora la conducción. Las neuronas mielinizadas pueden transmitir señales hasta cien veces más rápido que las que no tienen esta cubierta.
Los botones sinápticos
Al final del axón, este se ramifica en pequeñas terminaciones llamadas botones sinápticos o terminales axónicos. Es ahí donde la neurona libera neurotransmisores, las moléculas químicas que llevan el mensaje hasta la siguiente célula a través de un pequeño espacio llamado sinapsis.
Cómo se transmite el impulso nervioso
Cuando una neurona recibe suficiente estímulo a través de sus dendritas, se genera un cambio eléctrico en su membrana que viaja a lo largo del axón a gran velocidad. Este fenómeno se llama potencial de acción, y funciona casi como un interruptor de todo o nada: o se dispara completo, o no se dispara en absoluto.
Cuando el impulso llega al final del axón, en los botones sinápticos, desencadena la liberación de neurotransmisores hacia el espacio sináptico. Estas moléculas se unen a receptores específicos en la neurona siguiente, lo que puede excitarla o inhibirla, dependiendo del tipo de neurotransmisor y receptor implicados. Es en esta combinación de excitación e inhibición, repetida en billones de sinapsis simultáneamente, donde se construye toda la actividad del sistema nervioso.
Tipos de neuronas según su forma
No todas las neuronas tienen el mismo aspecto, y su forma suele estar relacionada con la función que desempeñan.
Las neuronas multipolares son las más comunes en el sistema nervioso central. Tienen un único axón y múltiples dendritas, lo que les permite recibir información de muchas fuentes distintas. Son típicas del córtex cerebral.
Las neuronas bipolares tienen una sola dendrita y un solo axón, situados en extremos opuestos del soma. Se encuentran principalmente en órganos sensoriales especializados, como la retina del ojo o el epitelio olfativo de la nariz.
Las neuronas unipolares o pseudounipolares tienen una única prolongación que se divide en dos ramas poco después de salir del soma. Son típicas de las neuronas sensoriales que transmiten información desde la piel y otros órganos hasta la médula espinal.
Tipos de neuronas según su función
Otra forma de clasificarlas es según el papel que desempeñan dentro del circuito nervioso.
Las neuronas sensoriales o aferentes recogen información del entorno o del propio cuerpo, como la temperatura, el dolor o la presión, y la envían hacia el sistema nervioso central.
Las neuronas motoras o eferentes hacen el camino contrario: llevan las órdenes desde el cerebro o la médula espinal hasta los músculos y las glándulas, generando una respuesta.
Las interneuronas conectan unas neuronas con otras dentro del propio sistema nervioso central, y son responsables de buena parte del procesamiento complejo de la información, como el razonamiento o el aprendizaje.
Las neuronas no trabajan solas
Aunque suelen ser las protagonistas cuando se habla del sistema nervioso, las neuronas conviven con otro tipo de células llamadas células gliales, que en realidad son más numerosas que las propias neuronas. Las células gliales no transmiten impulsos nerviosos, pero cumplen funciones de soporte fundamentales: nutren a las neuronas, fabrican la mielina que recubre los axones, eliminan desechos y patógenos, y mantienen estable el entorno químico del que dependen las neuronas para funcionar correctamente.
Preguntas frecuentes sobre las neuronas
¿Las neuronas se regeneran?
Durante mucho tiempo se pensó que no, pero hoy sabemos que en algunas regiones del cerebro, como el hipocampo, sí se generan neuronas nuevas durante toda la vida adulta, un proceso llamado neurogénesis. Sin embargo, esta capacidad es limitada y mucho menor que en otros tipos de células del cuerpo.
¿Por qué algunas lesiones nerviosas no se recuperan?
Los axones del sistema nervioso periférico tienen cierta capacidad de regenerarse si se dañan, gracias a las células de Schwann que les sirven de guía. Los axones del sistema nervioso central, en cambio, tienen una capacidad de regeneración mucho más limitada, lo que explica por qué lesiones en la médula espinal o el cerebro suelen tener consecuencias permanentes.
¿Cuántas neuronas tiene el cerebro humano?
Se estima que el cerebro humano contiene unos 86.000 millones de neuronas, cada una conectada con miles de otras a través de sinapsis, lo que da lugar a una red de una complejidad casi inimaginable.
¿Qué velocidad alcanza el impulso nervioso?
Depende mucho del tipo de axón. En los axones mielinizados de mayor diámetro, el impulso puede viajar a más de 100 metros por segundo. En los axones finos y sin mielina, la velocidad puede ser de menos de un metro por segundo.
Las neuronas son la prueba de que la complejidad puede nacer de unidades muy simples repetidas a una escala extraordinaria. Si quieres seguir explorando este territorio, puedes profundizar en qué diferencia a una célula eucariota de una procariota, cómo se organizan los tejidos del cuerpo humano, o qué función cumple cada orgánulo dentro de una célula cualquiera.


