Sistema nervioso: partes, función y cómo controla el cuerpo

Ilustración del sistema nervioso humano mostrando el cerebro la médula espinal y los nervios periféricos

 

Retira la mano del fuego antes de que el dolor llegue al cerebro. Eso es posible gracias a un arco reflejo, una de las miles de rutas que el sistema nervioso tiene configuradas para actuar antes de que la conciencia intervenga. Esa velocidad, ese automatismo, esa capacidad de procesar señales y generar respuestas en milisegundos, resume bien lo que hace el sistema nervioso: no solo pensar, sino coordinar absolutamente todo lo que ocurre en el cuerpo, desde el latido del corazón hasta el movimiento de un dedo, pasando por la regulación de la temperatura o la sensación de hambre.

Es el sistema de control del organismo, y su complejidad no tiene equivalente conocido en ninguna otra estructura biológica ni artificial.

 

Dos grandes divisiones

El sistema nervioso humano se organiza en dos grandes ramas que trabajan de forma complementaria.

El sistema nervioso central está formado por el encéfalo y la médula espinal. Es el núcleo de procesamiento: aquí llega la información sensorial, aquí se integra y aquí se generan las respuestas. El encéfalo incluye el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico, cada uno con funciones distintas pero profundamente interconectadas.

El sistema nervioso periférico está formado por todos los nervios que salen del encéfalo y la médula espinal y se ramifican por el resto del cuerpo. Su función es doble: llevar información sensorial desde los órganos de los sentidos y los tejidos hasta el sistema nervioso central, y transportar las órdenes motoras de vuelta hacia los músculos y las glándulas.

 

El encéfalo: más que solo cerebro

Cuando la gente dice «el cerebro» suele referirse en realidad a todo el encéfalo, aunque técnicamente el cerebro es solo una de sus partes. Es la más grande, formada por dos hemisferios cubiertos de pliegues que aumentan enormemente su superficie. Ahí residen las funciones cognitivas superiores: el pensamiento abstracto, el lenguaje, la memoria, la planificación, la percepción consciente.

El cerebelo, situado en la parte posterior e inferior, no es el que toma decisiones sino el que las refina. Se encarga de la coordinación motora, el equilibrio y la precisión de los movimientos. Cuando aprendes a escribir a mano, a conducir una bicicleta o a tocar un instrumento, el cerebelo está grabando y automatizando esas secuencias de movimientos para que no tengas que pensar en cada uno conscientemente.

El tronco encefálico conecta el cerebro con la médula espinal y controla las funciones más básicas y automáticas: la respiración, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el ciclo de sueño y vigilia. Es evolutivamente la parte más antigua del encéfalo, y sus funciones son las más vitales: un daño grave en el tronco encefálico es incompatible con la supervivencia.

 

La médula espinal: autopista de doble sentido

La médula espinal no es simplemente un cable pasivo entre el cerebro y el cuerpo. Es una estructura activa capaz de procesar información y generar respuestas por sí misma, como ocurre con los arcos reflejos del ejemplo inicial. Cuando tocas algo caliente, la señal de dolor llega a la médula, que genera inmediatamente la orden de retirar la mano, todo ello antes de que la señal haya llegado siquiera al cerebro para que lo percibas conscientemente.

A la vez, actúa como vía de comunicación bidireccional: los estímulos sensoriales suben hacia el encéfalo y las órdenes motoras bajan desde él, todos viajando por distintas vías dentro de la misma estructura.

 

La unidad básica: la neurona

Todo el sistema nervioso está construido sobre un tipo celular especializado, la neurona, cuya función es recibir, procesar y transmitir señales eléctricas y químicas. Lo que hace posible el funcionamiento del sistema nervioso como un todo es la enorme cantidad de conexiones entre neuronas: un único cerebro humano tiene más conexiones sinápticas que estrellas hay en la Vía Láctea.

Junto a las neuronas trabajan las células gliales, más numerosas y durante mucho tiempo consideradas mero soporte estructural, aunque hoy sabemos que participan activamente en el procesamiento de información, la regulación del entorno químico y la reparación de daños.

 

El sistema nervioso autónomo: el que trabaja sin que lo pienses

Dentro del sistema nervioso periférico existe una subdivisión que merece mención especial: el sistema nervioso autónomo. Se encarga de controlar todas las funciones involuntarias del organismo: el ritmo cardíaco, la digestión, la respiración, la sudoración, la dilatación de las pupilas.

Se divide a su vez en dos ramas que actúan de forma opuesta y complementaria. El sistema simpático prepara al organismo para situaciones de estrés o esfuerzo, aumentando la frecuencia cardíaca, dilatando las pupilas y redirigiendo el flujo sanguíneo hacia los músculos. El sistema parasimpático hace lo contrario: favorece el descanso, la digestión y la recuperación. En condiciones normales ambos se equilibran constantemente.

 

Preguntas frecuentes sobre el sistema nervioso

 

¿Cuántos nervios tiene el cuerpo humano?

El número exacto varía según cómo se cuenten, pero el sistema nervioso periférico humano incluye 12 pares de nervios craneales que salen directamente del encéfalo, y 31 pares de nervios espinales que emergen de la médula espinal, cada uno ramificándose en miles de fibras nerviosas menores.

 

¿Las neuronas se regeneran si se dañan?

Las del sistema nervioso periférico tienen cierta capacidad de regeneración, especialmente si la lesión no es demasiado grave. Las del sistema nervioso central tienen una capacidad de regeneración mucho más limitada, lo que explica por qué las lesiones cerebrales o medulares suelen tener consecuencias permanentes.

 

¿Usamos solo el 10% del cerebro?

No, es uno de los mitos más persistentes de la neurociencia. Las técnicas de neuroimagen muestran que prácticamente todas las regiones del cerebro tienen actividad en algún momento, aunque no todas estén activas simultáneamente. El 10% es una cifra sin ningún fundamento científico.

 

¿Qué diferencia hay entre el sistema nervioso central y el periférico?

El central, formado por el encéfalo y la médula espinal, procesa e integra la información. El periférico, formado por todos los nervios que se ramifican fuera del cráneo y la columna, recoge información sensorial del cuerpo y lleva las órdenes motoras de vuelta a músculos y glándulas. Ambos son partes del mismo sistema y no pueden funcionar de forma independiente.

 

El sistema nervioso es la razón por la que somos más que la suma de nuestros órganos. Sin esa red de comunicación instantánea que coordina cada proceso del cuerpo, todos esos sistemas trabajarían en paralelo sin ningún orden. Con ella, se convierten en un organismo.